A LOS DEVOTOS DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

27octubre2013
A todos los fieles devotos del Señor de los Milagros:
Una vez más celebramos la Festividad del Señor de los Milagros que, seguramente, ocupará nuestra atención durante todo este mes. Deseamos que este tiempo marque una huella en nuestra vida cristiana y sea una etapa de crecimiento personal y de compromiso en la fe.
Este año tiene una connotación especial, por el Año Jubilar de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco. Por ello conviene “que esta celebración sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes”. La Iglesia nos invita a regresar a ella. Nos abre las puertas para que nos reconciliemos con nuestro Padre Dios, que nos recibe con los brazos abiertos, y nos da la posibilidad de ganar la Indulgencia Plenaria. Ello requiere una actitud humilde y sencilla por parte de nosotros, para reconocer lo que va mal y disponernos a pedir perdón. El camino es el sacramento de la Confesión.
Reconciliados con el Señor, lo siguiente es dar paso al amor de Dios en nuestros corazones. Ese amor debe manifestarse con obras y de verdad. El Papa nos pide que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Ellas son: Obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.
Les invito a que acompañemos al Señor de los Milagros, con nuestras oraciones y con nuestras obras. La celebración debe servirnos para fortalecer nuestra fe y llevar una vida cristiana comprometida.
Mis saludos y mi bendición a todos los miembros de la hermandades, sus familias y devotos, afectuosamente;
Mons. Ricardo García García
-San Vicente de Cañete, 21 de septiembre de 2016-